Volver a las rutas

  • 8 días (puedes estirarla a 9 sin problema)
  • 1100 km
  • Dificultad: Media

La ruta definitiva para los amantes de la montaña

Hay viajes que se recuerdan toda la vida, y este es uno de ellos. Los Pirineos aragoneses son montaña en estado puro: valles glaciares, cumbres de tres mil metros, cascadas que rugen entre bosques de hayas y pueblos de piedra que parecen detenidos en el tiempo. Recorrerlos en autocaravana es la forma más libre de vivirlos. Hoy desayunas frente a un castillo medieval y mañana te despiertas con las paredes del Cañón de Ordesa asomando por la ventana. Sin horarios, sin maletas que hacer y con tu casa rodante siempre lista para la siguiente aventura. Esta ruta te lleva de Zaragoza a la mágica Aínsa, del Parque Nacional de Ordesa al imponente valle de Benasque, y termina entre los prados verdes del valle de Arán. Una semana larga para sentir de verdad lo que significa viajar en libertad. Coge el volante, que la gran aventura empieza aquí.

Día 1 · Zaragoza, el arranque con sabor (salida opcional)

Si quieres empezar el viaje con calma, Zaragoza es una primera parada redonda. La ciudad del Ebro mezcla la grandiosidad de la Basílica del Pilar con un casco antiguo lleno de tapas y vida. Es el sitio perfecto para coger ritmo de viaje antes de que lleguen las montañas.

Qué ver y qué hacer: pasea hasta la Basílica del Pilar al atardecer, recorre el barrio romano del Tubo de bar en bar y déjate caer por el Mercado Central. Si viajas con niños, el parque del Agua Luis Buñuel es un respiro verde junto al río.

Dónde comer: el Restaurante Palomeque (Casco Antiguo) es una parada segura de cocina aragonesa con producto de mercado. Para una buena parrilla, Los Xarmientos borda el ternasco y las brasas.

Dónde dormir: el Área de autocaravanas de Zaragoza (calle Luciano Gracia) es gratuita, tiene servicios de agua y vaciado, y un tranvía justo al lado que te planta en el centro en pocos minutos.

Día 2 · Huesca, la puerta del Alto Aragón

Huesca es pequeña, tranquila y con mucho encanto. Su catedral gótica y sus calles de piedra invitan a un paseo sin prisa, y su escena gastronómica está sorprendentemente alta para el tamaño de la ciudad. Aquí se respira ya el aire de la montaña que viene.

Qué ver y qué hacer: sube a la Catedral de Santa María, piérdete por el casco viejo y, si te sobra una mañana, escápate al cercano Castillo de Loarre, una de las fortalezas románicas mejor conservadas de Europa y un planazo en familia.

Dónde comer: Restaurante Tatau, con una estrella Michelin y un ambiente desenfadado, sirve unas tapas que valen el viaje. Para algo más clásico y de menú, Doña Taberna cumple de sobra.

Dónde dormir: el Área de autocaravanas de Huesca (calle Ingeniero Pano) es gratuita, está a la sombra de los árboles y a quince minutos a pie del centro, con agua y vaciado en el mismo recinto.

Día 3 · Aínsa, el pueblo medieval que enamora

Prepárate, porque Aínsa quita el hipo. Su plaza Mayor porticada, con la Peña Montañesa al fondo, es una de las estampas más bonitas del Pirineo. Pasear por su casco medieval al caer la tarde, con las piedras doradas por el sol, es de esos momentos que justifican un viaje entero.

Qué ver y qué hacer: recorre la plaza Mayor y el castillo, sube a la torre para las vistas y reserva tiempo para callejear sin rumbo. Es además un punto de partida ideal para actividades en familia, desde rafting en el río Cinca hasta rutas sencillas por los alrededores.

Dónde comer: Callizo, en plena plaza Mayor y con estrella Michelin, propone un viaje gastronómico por el Pirineo si te apetece darte un capricho. Para algo más cercano y de raciones generosas, Ordesa 88 tiene un menú casero estupendo.

Dónde dormir: el Área de autocaravanas de Aínsa está pegada al casco medieval, cuesta unos 8 euros por 24 horas y regala unas vistas espectaculares al macizo. Dejas la autocaravana y subes andando al pueblo: no se puede pedir más.

Día 4 · Parque Nacional de Ordesa y Monte Perdido (base en Torla)

Llegamos al corazón de la ruta. El Parque Nacional de Ordesa y Monte Perdido es montaña mayúscula: el cañón de Ordesa, con sus paredes verticales, sus cascadas y sus bosques, es uno de los paisajes más impresionantes de toda España. Torla-Ordesa, a la entrada del valle, será tu campamento base durante dos noches.

Qué ver y qué hacer: la reina es la ruta a la Cola de Caballo, una caminata por el fondo del valle que pasa por las gradas de Soaso y termina en una cascada de postal (ida y vuelta exigente pero asequible). Si vas con niños o buscas algo más corto, el primer tramo hasta las cascadas ya merece muchísimo la pena. Lleva agua, calzado bueno y ganas.

Dónde comer: en Torla, El Duende es una institución, con cordero y producto de la zona en un edificio de piedra precioso. La Cocinilla es otra apuesta segura, con un menú del día muy resultón después de caminar.

Dónde dormir: el Camping & Bungalows Ordesa, a quince minutos a pie de Torla, tiene parcelas amplias, piscina con vistas y un personal que te orienta sobre las mejores rutas. Perfecto para descansar dos noches y exprimir el parque.

Día 5 · Día completo en Ordesa

Aprovecha que tienes la base montada para vivir el parque sin reloj. Madruga, coge el autobús lanzadera desde Torla (más abajo te lo cuento todo) y dedica el día a caminar, fotografiar y simplemente quedarte mirando. Por la tarde, vuelve a Torla, date una ducha calentita en el camping y cena viendo cómo se apagan las montañas. Una jornada redonda.

Día 6 · Benasque, el valle de los tresmiles

Desde Ordesa toca bajar y rodear para subir al valle de Benasque, rodeado por las cumbres más altas del Pirineo, el Aneto y el Posets entre ellas. Benasque es un pueblo coqueto de calles empedradas y casonas con escudos, ideal como campamento para los amantes del senderismo de altura.

Qué ver y qué hacer: sube en coche hasta el Valle de Vallibierna o acércate al Llano del Hospital para caminatas con vistas a los glaciares. El Ibón de Paderna es una ruta clásica y agradecida. Y si vas tranquilo, el propio pueblo y sus terrazas ya valen una tarde entera.

Dónde comer: Bombardino Benasque combina ambiente acogedor y cocina cuidada, una delicia tras un día de montaña. Para picar de pie, El Veedor de Viandas ofrece una barra de pintxos con vistas que es pura tentación.

Dónde dormir: el Área de Autocaravanas Benasque, junto al río y a un paseo del centro, cuesta unos 10 euros con electricidad incluida y servicios completos. Las vistas al pueblo y a la montaña al amanecer son de quitarse el sombrero.

Día 7 · Valle de Arán, prados verdes y aire de frontera

Cruzamos a la cara norte del Pirineo y todo cambia: el valle de Arán mira al Atlántico, así que aquí el verde es más intenso, los tejados de pizarra brillan y se respira un aire distinto. Vielha, su capital, es el sitio perfecto para tomarte el viaje con calma antes del regreso.

Qué ver y qué hacer: visita los pueblos de piedra de Arties y Salardú, con sus iglesias románicas, y si quieres naturaleza acércate al Parque Natural del Alto Pirineo o al circo glaciar de Saboredo. Para los peques, el entorno está lleno de paseos sencillos junto al río Garona.

Dónde comer: Era Lucana, en Vielha, es un clásico de cocina aranesa y mediterránea con muy buena fama. El Fogón del Valle sirve carnes a la brasa estupendas y un menú del día con muy buena relación calidad precio.

Dónde dormir: el Val d'Aran Camper Park (carretera de França, en Vielha) está pensado al detalle para autocaravanas, con duchas calientes, servicios completos y un trato cercano. Supermercados a cinco minutos a pie para reponer la despensa.

Día 8 · Regreso por Lleida

Toca volver, pero sin prisas y con una última parada que merece la pena. Bajando desde Arán por el túnel de Vielha, Lleida te recibe con su Seu Vella en lo alto, una catedral fortificada con unas vistas que abarcan media comarca. Una buena comida y un paseo por su casco histórico son el broche perfecto antes de poner rumbo a casa.

Qué ver y qué hacer: sube a la Seu Vella, pasea por los Camps Elisis y date el gusto de una última sobremesa larga. Estás a poco más de dos horas de Barcelona, así que no hay ninguna prisa.

Dónde comer: Ferreruela es una joya de cocina mediterránea de mercado, ideal para cerrar el viaje a lo grande. L'Espurna es otra apuesta segura, con cocina de temporada y un equipo joven con mucho talento.

Dónde dormir o hacer servicios: Caravanaspark (en Lleida) es un área limpia y bien organizada, con agua, vaciado, electricidad para pequeñas necesidades y un trato excelente. Perfecta para una última noche tranquila o para dejarlo todo a punto antes de devolver la autocaravana.

Consejos prácticos

El autobús de Ordesa es obligatorio en temporada alta. Este es el dato más importante de toda la ruta. En Semana Santa, desde finales de junio hasta mediados de septiembre, los fines de semana de otoño y algunos puentes, no se puede acceder en vehículo particular a la Pradera de Ordesa. Tienes que dejar la autocaravana en el aparcamiento del Centro de Visitantes de Torla y subir en el autobús lanzadera. Los billetes solo se compran en taquilla, en persona, sin reserva ni venta online. El valle tiene un aforo máximo de 1.800 personas a la vez, así que conviene madrugar para no quedarte fuera. Consulta siempre las fechas y horarios actualizados en ordesabus.com antes de ir.

Puertos y carreteras de montaña. La ruta tiene tramos de montaña con curvas, pero las carreteras principales están en buen estado. Conduce con calma, usa el freno motor en las bajadas largas y revisa la previsión: fuera del verano, algún puerto puede tener nieve. Ten en cuenta que tanto el valle de Ordesa como el de Benasque son valles sin salida, así que tendrás que bajar y rodear para enlazar entre ellos.

Aparcamiento para autocaravanas. Las áreas que te recomendamos en cada parada están pensadas para vehículos como el tuyo, con plazas amplias y servicios de agua y vaciado. En pueblos como Aínsa o Torla, lo más cómodo es dejar la autocaravana en el área y moverte a pie: los cascos antiguos tienen calles estrechas donde no querrás meterte. Llega pronto en temporada alta, porque las mejores áreas se llenan rápido.

Viajas con mascota: léelo con atención. Toda la ruta es muy disfrutable con perro, desde Aínsa hasta el valle de Arán, con áreas que admiten animales y muchísimos senderos por delante. Eso sí, dentro del Parque Nacional de Ordesa y Monte Perdido el acceso con perros está restringido en los senderos, y las condiciones para subir en el autobús lanzadera pueden cambiar cada temporada. Antes de planificar el día de Ordesa, consulta la normativa vigente. Como alternativa, los valles de Benasque y Arán ofrecen rutas espectaculares y mucho más flexibles para ir con tu compañero de cuatro patas.

Despensa y combustible. Aprovecha las paradas en Zaragoza, Huesca y Vielha para llenar la nevera y el depósito. En los valles de alta montaña los supermercados son más pequeños y los precios suben, así que viajar con la despensa bien surtida te ahorrará algún disgusto.

Tu gran aventura empieza aquí

Los Pirineos aragoneses no se cuentan, se viven. Y no hay mejor manera de vivirlos que con tu casa sobre ruedas, despertando cada mañana en un sitio nuevo y durmiéndote bajo un cielo lleno de estrellas. La montaña te está esperando. Reserva tu autocaravana y haz que esta sea la aventura que recuerdes para siempre.

Reserva ahora

Otras rutas que te pueden gustar

Tu aventura en autocaravana te espera Reserva ahora