Cuando piensas en Cataluña casi siempre imaginas mar, pero la sorpresa de verdad está tierra adentro. A menos de una hora de Barcelona empieza otro mundo: pueblos medievales colgados de la roca, volcanes dormidos cubiertos de hayedos, puentes románicos que parecen de cuento y lagos donde el tiempo va más despacio.
Viajar en autocaravana por aquí tiene algo mágico. Cambias el atasco de la costa por carreteras tranquilas entre montañas, aparcas a un paso del río y te despiertas con olor a bosque. Puedes desayunar en una plaza medieval, comer embutido de la zona y dormir junto a un volcán, todo en el mismo día y a tu ritmo.
Esta escapada te lleva de Vic a Girona pasando por algunos de los rincones más bonitos del interior. Sin prisas, sin masificación y con tu casa siempre detrás. Prepárate para enamorarte de la Cataluña que casi nadie te enseña.
Día 1 · Vic, capital con sabor
Vic es la puerta de entrada perfecta. Una ciudad medieval con una de las plazas porticadas más grandes de Cataluña, donde la historia se mezcla con el mejor producto de la comarca de Osona. Si llegas un martes o un sábado por la mañana, te espera uno de los mercados más famosos del país.
Qué ver y qué hacer: pasea por la Plaça Major y sus soportales, visita la catedral con sus pinturas de Sert y piérdete por el casco antiguo. Si coincides con día de mercado, ve directo: el ambiente es puro espectáculo.
Dónde comer:
- Restaurant La Lluna (Carrer de Sant Antoni, 18): cocina casera con un menú muy bien resuelto y un trato cercano que engancha.
- Mercat setmanal de Vic (Plaça Major): martes y sábados por la mañana. Llévate fuet, queso y verdura de temporada para improvisar una comida en la autocaravana.
Dónde dormir: Vic Motorhome Area (Plaça Castell Planes), a unos veinte minutos andando del centro histórico. Tiene servicios básicos y se paga cómodamente desde la app municipal.
Día 2 · Rupit, un pueblo de otro tiempo
Pocos sitios te transportan tan rápido al pasado como Rupit. Calles de piedra, casas de los siglos XVI y XVII y un puente colgante que cruza el río para llegar al pueblo. Está construido literalmente sobre la roca y se recorre solo a pie, así que se respira una paz que no encontrarás en muchos sitios.
Qué ver y qué hacer: cruza el famoso puente colgante, sube por la calle principal hasta la iglesia y, si tienes ganas de caminar, acércate al salto de agua de Sallent, una de las cascadas más altas de Cataluña.
Dónde comer:
- Ca l'Estragués (Carrer de l'Església): cuatro generaciones cocinando platos catalanes de toda la vida. Pide el embutido de Rupit y la parrillada para compartir.
- Restaurant Albert (Sant Joan de Fabregues): cocina de brasa, buen ambiente y muy buen recibimiento si viajas con perro.
Dónde dormir: Àrea d'Autocaravanes de Rupit, junto al pueblo. Tiene electricidad, aseos y vaciado a un precio muy razonable, con una panadería y un parque infantil al lado. Tranquila y bien situada para visitar el pueblo a pie.
Día 3 · Olot y la Garrotxa, tierra de volcanes
Hoy entras en una de las joyas naturales de Cataluña: la zona volcánica de la Garrotxa. Más de cuarenta volcanes dormidos rodeados de bosque, con Olot como capital. Aquí los caminos pasan entre cráteres y hayedos, y el paisaje cambia por completo respecto a todo lo anterior.
Qué ver y qué hacer: recorre el hayedo de la Fageda d'en Jordà, sube al volcán de Santa Margarida (con una ermita dentro del cráter) y pasea por el casco antiguo de Olot. El pueblecito medieval de Santa Pau, a pocos minutos, merece una parada.
Dónde comer:
- Restaurant Font Moixina (Olot): cocina de la zona con mucho mimo, en un entorno de bosque precioso y con aparcamiento amplio.
- Restaurant Can Xel (Santa Pau): ideal para reponer fuerzas después de una caminata, con buen menú y mucho sitio.
Dónde dormir: Càmping La Fageda (carretera de Olot a Santa Pau): parcelas amplias con sombra, piscina y muy buen ambiente, en plena naturaleza. Perfecto para hacer noche cómodos antes de seguir ruta.
Día 4 · Besalú, Banyoles y Girona, el gran final
El último día encadena tres lugares preciosos muy cerca entre sí. Empiezas en la Edad Media, sigues junto a un lago y terminas en una de las ciudades más bonitas de Cataluña.
Besalú te recibe con su impresionante puente románico sobre el río Fluvià. Cruzarlo es como entrar en una postal. Pasea por su barrio judío, visita el antiguo baño ritual (el miqvé) y déjate llevar por sus callejones.
- Dónde comer en Besalú: Restaurant Can Nou (carretera d'Olot), un familiar de toda la vida, con cocina casera, buen precio y porciones generosas. Si buscas algo especial junto al puente, Restaurant Pont Vell tiene unas vistas que lo dicen todo.
- Área de autocaravanas: la Àrea Autocaravanes de Besalú, junto al puente, con vaciado y agua mediante ficha que recoges en la oficina de turismo. Inmejorable para dejar la autocaravana y visitar el pueblo andando.
Banyoles y su lago son la parada perfecta para respirar. Puedes dar la vuelta completa al estany a pie o en bici, bañarte en verano o simplemente sentarte a mirar el agua.
- Dónde comer en Banyoles: Can Pericus (Plaça de Catalunya), un sitio divertido y pet friendly con hamburguesas y postres que quitan el sentido. La Carpa de l'Estany, a pie de lago, si prefieres comer con vistas.
- Dónde dormir cerca: Càmping El Llac (Porqueres), a dos minutos a pie de la orilla y diez del centro de Banyoles. Piscina, buen ambiente y ubicación inmejorable.
Girona pone el broche de oro. Su casco antiguo es de los mejor conservados de Europa: la muralla, las escalinatas de la catedral, las famosas casas de colores sobre el río Onyar y el barrio judío más bonito que verás.
- Dónde comer en Girona: Casa Flora (Carrer de les Ballesteries), cocina fresca y casera con un menú estupendo en pleno casco antiguo. Para picar bien, La Tabarra (Carrer de la Força) tiene unas tapas muy resultonas.
- Área de autocaravanas: Camper Area Girona Vayreda (Passatge Massaguer), a diez minutos andando del centro histórico, vigilada y con servicios. La opción más cómoda para terminar el viaje y dormir tranquilo.
Consejos prácticos
Rupit se visita a pie. No se puede entrar con vehículo al pueblo, así que deja la autocaravana en el área o el aparcamiento de la entrada y cruza el puente colgante andando. Es parte de la experiencia, y además la mejor forma de disfrutarlo.
Aparcar en pueblos medievales. Vic, Besalú y Girona tienen los cascos antiguos pensados para pasear, no para circular. La regla de oro es sencilla: usa siempre el área de autocaravanas o un aparcamiento de las afueras y entra caminando. Llegarás antes y sin agobios.
Restricciones en la Garrotxa. El parque natural de la zona volcánica protege sus volcanes y hayedos, así que hay caminos donde solo se puede circular a pie o en bici. Aparca en las zonas habilitadas (como el aparcamiento de la Fageda o de Santa Margarida) y descubre el parque andando. Merece muchísimo la pena.
Ve con margen en las curvas. El tramo hacia Rupit y algún camino interior de la Garrotxa tienen curvas y anchos justos. Nada complicado, pero conduce con calma, sobre todo si es tu primera vez al volante de una autocaravana. Para eso están los 300 km diarios incluidos: para ir sin prisa.
Reserva sitio en temporada alta. En primavera, otoño y puentes, las áreas y campings de Rupit, la Garrotxa y Girona se llenan. Si puedes, llama o reserva con antelación para asegurarte la plaza.
Tu próxima aventura empieza aquí
La Cataluña interior no se ve desde la ventanilla, se vive despacio: cruzando un puente medieval al amanecer, comiendo embutido de pueblo, durmiendo entre volcanes.Solo te falta una cosa para que esta ruta sea real. Elige tu autocaravana, coge las llaves y deja que el camino haga el resto.
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